El cepillo de dientes es la mejor herramienta para la manutención de la salud de nuestra boca. Con tan sólo dos cepillados al día y el uso de hilo dental podrás eliminar la placa y los restos de comida que la originan, y así mantener tu boca libre de la principal causa de problemas dentales. Sin embargo, muchas veces no tratamos el cepillo con demasiado cuidado y puede acabar por repercutir en la calidad de nuestra higiene. Hoy, desde el Blog de Clínica Dental Higueras, os hablamos de cómo cuidar nuestro cepillo de dientes.
La boca es el hogar de millones de bacterias, es una situación totalmente natural y las bacterias son parte del equilibrio en nuestra boca. Sin embargo, si descuidamos nuestra higiene dental los restos de comida que quedan entre nuestros dientes después de las comidas (particularmente el azúcar), el crecimiento desproporcionado de algunas bacterias bucales puede llevar al desarrollo de gingivitis y caries.
Para que el cepillado sea óptimo no sólo tenemos que cuidar la técnica de cepillado y el tiempo que dedicamos al mismo, usar un cepillo de dientes adecuado a las necesidades de nuestra boca y mantenerlo correctamente es tan importante como el tener una higiene constante y disciplinada.
No compartas
En primer lugar, es muy importante que no compartas tu cepillo de dientes con nadie, ya que es un vehículo perfecto para la transmisión de enfermedades infecciosas. Las personas con sistemas inmunes comprometidos son especialmente vulnerables. Además, es muy recomendable que te laves las manos antes y después de usarlo para evitar contaminación cruzada de ningún tipo.
Cuando termines de usarlo, es muy recomendable que lo laves poniéndolo un tiempo bajo el chorro del grifo y dejándolo en posición vertical para que el agua escape de entre las cerdas. También es importante que lo mantengas alejado del resto de cepillos de dientes para prevenir que las bacterias se transmitan de uno a otro. Un cepillero con orificios separados para cada cepillo de dientes te servirá mejor que un vaso en el que colocarlos todos y repercutirá en la salud de toda la familia.
Vigila donde lo dejas
Entre un uso y otro el cepillo debe estar seco, de modo que cubrirlo no es una buena idea. Si el cepillo queda en un ambiente húmedo y oscuro estará en un entorno óptimo para el crecimiento de microorganismos. Debe estar en un lugar seco e iluminado.
Por muy bien que cuidemos nuestro cepillo de dientes, éstos tienen una vida útil de unos tres o cuatro meses tras los cuales deberás sustituirlos. Cuando veas que las cerdas empiecen a deshilacharse y parezcan gastadas sabrás que es el momento de cambiarlas. Además, después de un resfriado, gripe o infección bucal es recomendable sustituirlo para evitar que nos vuelva a contaminar una vez superada la enfermedad.
Recuerda que la además de cuidar tu cepillo de dientes, dos visitas anuales al dentista son necesarias para optimizar la salud de tu boca.